Flora y fauna

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Abodi

El pino albar domina el territorio sur y este de la sierra de Abodi. El pastizal, en zonas altas desarboladas con abundante vegetación herbácea, da sustento a los rebaños de ovejas típicas de Salazar que aún suben a pastar a este entorno en verano. Al Norte, hayas y abetos se reparten el espacio. Abodi es un área propicia para que abunden las plantas arbustivas como el brezo y el helecho.

Por lo que a fauna se refiere, las aves ocupan un lugar relevante. Una buena parte de ellas son las denominadas carroñeras. Sobresalen los quebrantahuesos, buitres, cuervos y alimoches. Otros pequeños ejemplares son el verderón serrano, la alondra, el zorzal charlo y el bisbita alpino.

La mejor época para disfrutar de este espacio natural es el verano, cuando todo el ecosistema se encuentra en su máximo apogeo.

Irati
Las extensas masas de hayedo-abetal existentes en el bosque de Irati son el principal valor ecológico de esta zona. Entre la tupida masa de hayas, que llegan a medir hasta 35 metros de altura, sobresalen las copas piramidales de los abetos. Además del hayedo-abetal, en Irati existen también otras especies que acompañan la masa forestal como el roble, el arce, el tilo, el tejo, el fresno, etc.

Pero si la flora es espectacular, no lo es menos la fauna. Entre los grandes mamíferos que habitan en el bosque de Irati destacan los corzos, jabalíes y ciervos. En los agujeros de los árboles centenarios habita el lirón gris. Otras especies habituales son la marta, la nutria, el desmán de los Pirineos y el musgaño patiblanco.

En cuanto a las aves, cabe citar al pico dorsiblanco y al pito negro. Entre las rapaces, podríamos destacar el quebrantahuesos, el halcón peregrino o el águila real.

No debemos olvidar la existencia de anfibios en los cursos fluviales que atraviesan esta reserva biológica, entre los que destaca, el tritón pirenaico.